domingo, 8 de septiembre de 2013

VALIENTES





En la noche de mi vida, solo recuerdo ser... Ser una herida abierta, desesperada por encontrar una tirita y algo de vetadine; y en las más profundas un poco de hilo, unas manos que lo sostengan y mucha fuerza... No para aguantar el rasgar de mi piel sino para evitar acostumbrarme al dolor, a la sangre, al llanto...

La tristeza era el  único soporte. Era la única salida para algo que había entrado con tanta fuerza, con tantas ganas... Traté de trazar los límites pero siempre parecían no ser correctos, siempre más lejos, quizá pasando tres veces los cuatro pueblos, quizá fuera del tablero donde la reina no podía con el rey, siempre más lejos, más lejos que el Hades... Y por supuesto, nunca fácil de explicar, nunca sabes porqué aguantas más, porqué no basta...

Entonces, tuve la poca vergüenza de retarme y quise ser una herida inventada, invisible, inexistente... Porque, en realidad, ¿no es lo que era?. Todo fruto de mi cabeza, todo mentira... Porque lo cierto no era que era nada, sino que siempre podía ser más... Porque mentirte y decirte la verdad es confundible, porque tu mente nunca será sincera... Por eso, por esto, por aquello y por todo lo demás, levántate de la cama, mira por la ventana y contempla.





Contempla la pequeña parte del mundo que conoces.









Contempla, y escuchame en tu cabeza: ERES VALIENTE, NADA MÁS IMPORTA.















Sal a la calle y ríe, nada más importa.
Quédate en casa y ríe, nada más importa.
Baila, canta... Y ríe, nada más importa.






Y si nada más importa, creéme, es porque eres VALIENTE.















SIEMPRE DE LOS MÁS SIEMPRES, TUYA GAIA.