miércoles, 11 de julio de 2012

Dreamer.

La oscuridad lo bañaba en su plenitud, tirado en el lecho, pensando en qué pensar y sin ningún motivo para parar, ni aunque la luz le viniese a buscar...

"¿Cuán importantes son los sueños?", se preguntaba vez tras vez, invocando la respuesta con las repeticiones. "¿Cuán importantes son los sueños?", no paraba de cuestionar, pero a pesar de su constancia, no había una voz que contestara, no había una idea que respondiera, no había un puerto donde amarrar...
"¿Cuán importantes son los sueños?", una vez más.

Rozó sus ojos con delicadeza, cual niño cansado, y no se oyó otro pensamiento más, ni una sola pregunta más.

La respuesta voló zigzagueante, acercándose... y alejándose... temerosa, palpando poco a poco su piel, una caricia y otra caricia más.

Obnubilado, se levantó de la cama, aún no era tarde para cambiar; "¿cuán importantes son los sueños?, no, ¿qué son los sueños?", se dijo. Entonces, la respuesta entró en su cuerpo abasteciendolo de vida y su eco resonó en toda la morada: "¿QUÉ SON LOS SUEÑOS?", gritaba desmesuradamente, "¿QUÉ SON LOS SUEÑOS?", gritaba hasta quedarse sin aliento, "¿QUÉ SON LOS SUEÑOS?", esperó un momento, disfrutando de la respuesta, y se dijo: -"Los sueños son aquello que hace que el corazón lata sin ritmo, esquizofrénicamente, son aquello que lloras angustiosa y plenamente, aquello que sufres, que disfrutas. Los sueños, comienzan la vida, y la acaban; hacen que andes cuando quieres caer, hacen que caigas cuando crees que quieres andar. Los sueños aparecen en la mañana para que permanezcas dormido, aparecen en la noche, para despertarte. Los sueños... Son aquello, que podemos tener y quieren que tengamos, o aquello que podemos tener y no quieren que tengamos... O quizá...-Repitió, una opción más.- Aquello que no podemos tener y no quieren tengamos...".
Entonces, sin esperar tan siquiera un segundo, cogió un cuaderno y una pluma, como mano que lleva el diablo, escribió, y sobre todo, aprendió:

-"Aquello que podemos tener y quieren que tengamos, lo agradecemos. Aquello que podemos tener y no quieren que tengamos, lo luchamos. Aquello que no podemos tener y no quieren que tengamos... Lo lloramos...".

Y sin más, como si nada hubiera pasado... Volvió a su alcoba, con pasos cansados pero decididos, y se tumbó, mientras cerraba los ojos, porque sabía que para soñar, hay que dormir.








Siempre tuya, Gaia.