sábado, 17 de septiembre de 2011

Está en ti.



Eres un palacio, con una preciosa y única estancia, al principio, las paredes irradiaban cariño, el suelo brillaba, y en el centro Alma bailaba dejandose llevar.
Tiempo llamó a la puerta, esperando que Alma abriera y lo recibiera con toda la frescura que allí se albergaba, pero astuto, escondió en las maletas, a Dolor y Problemas. Un día Alma bailaba tranquila, como sin lugar a dudas, hacia siempre, y Dolor enmudeció la melodía, y Problemas, robó la serenidad que hoy, ya no te guía; Miedo, vulgar e invisible enemigo, le arrebató la libertad.
Las paredes, no irradian nada, el suelo no brilla, y Alma no se puede curar.

Eres tú, preciosa y única, al principio irradiabas cariño, tu mirada brillaba, y bailabas dejandote llevar. El mundo, llamó a tu puerta, sin avisar, y con él, el dolor y los problemas, un día bailabas tranquila, como siempre, y el dolor te dejó muda, los problemas te hundieron, y el miedo se ha adueñó de ti, dejaste de ser libre.
Ya no irradias nada, tu mirada ya no brilla, y no te puedes curar.

Fuera del palacio, llueve, y Alma, no espera un rayo de sol, pues Miedo la ha hecho creer, que eso también la hará daño, Dolor siempre acecha, y Problemas no se ausenta, pero aún así, el sol sale, por y para hacerle sonreír.

Lloras, porque quizá no haya una oportunidad de ser feliz, estás aterrorizada, te duele el corazón pero aún así, la oportunidad aparece, por y para hacerte sonreír.

Tú eres la oportunidad.

Y colorín, colorado... Este cuento, se ha acabado.







Siempre tuya, Gaia.

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