viernes, 28 de enero de 2011

El origen siempre en duda.


Cristales desprendidos de mis pestañas, el origen, siempre en duda; latidos estancados, suspiros tropezados, pucheros enganchados en las comisuras de mis labios, tapié los ventanales para ver dentro de mi, y vi vacío, sentí frío, dolor por los copiosos golpes que la nostalgia propina flojos.

Y, en este preciso momento, atrapar los recuerdos del ayer donde no existía oscuridad que me aterrase, no es suficiente, ella se ha hecho conmigo, ¿dónde quedaron la confianza y la valentía?, ¿dónde esperan los impulsos que pronto tendría?, y ¿dónde?, ¿dónde se guardan las auténticas sonrisas?, ¿en el alma?, ¿en el corazón?, ¿en el rostro de unos pocos?, ¿en los abrazos?, ¿en las mentiras?...

Son tantos los cisnes de Rubén Darío, y tantos los sueños de Morfeo, cruel Morfeo que gozoso me recoge en sus brazos, me envenena de ilusiones y más tarde, las aleja de mi alcance y me deja caer en el charco, en el charco de las realidades. ¿Qué alimenta mi preocupación, qué la hace sollozar?, ¿qué asfixia mi alegría, que la deja casi en coma?, ¿qué me amarga el tiempo si no es esta soledad mía?.


Siempre tuya, Gaia.