martes, 12 de octubre de 2010

Lo único.



Si la arena de la orilla frena mi travesía, si no me deja remar, por mucho que las olas me empujen no avanzo, porque las granitos de tierra ya tienen su sitio, y nadie los podrá cambiar, asi que de forma firme bajo de la barca que me lleva a naúfragar...

Un cosquilleo recorre mi cuerpo, la helada agua del mar sala mi piel y escuece en mis heridas, pero aún dañada por fuera, soy capaz de andar, de pisar la arena, de no parar...

Ya me he clavado muchas piedras en el camino, muchas marcas en mis pies se han asentado, pero sigo adelante, siempre fuerte, si las apariencias engañan, al menos por fuera, debo creerme lo que no soy, y engañar a la muerte, que es lo único que podrá lanzarme al suelo y no dejarme levantar...

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