miércoles, 27 de octubre de 2010

Se gastó el tiempo.

Ahora, pisando el límite, entre lo correcto o lo incorrecto, entre las ganas de sonreir o llorar, de caer o aflorar, mi mirada frente al espejo, recorre las curvas de mi cara, mis manos que tantas lágrimas han acogido, mis piernas que tantas veces corrieron en busca de algo que no existe, mis mejillas que tantas veces enrojecieron con errores, errores que no creía equivocados, dichosa juventud, triste ignorancia, estando en el límite, me mantengo firme, porque no decidiré hoy, ni mañana, yo no decidiré, será el destino quien cambie el rumbo de mi velero, quien me evoque a huir o seguir siempre adelante.

Como águila que se mece en el aire, una hoja que al llegar el otoño cae a merced del mismo, soy yo quien camina entre opciones que la vida exige, seguiré siendo yo, la que aguante el fruto resultante de los fallos que aún quedan por cometer.

Pero vida, siéntate y espera, pues esta cobarde, seguirá pisando el límite, seguirá en el aire, en la ignorancia de la niña que fue una vez, seguirá respirando de la ilusión, de las ganas de ver el sol, respirando alegría, porque se gastó el tiempo, ya no hay minutos que llorar.

Siempre tuya, Gaia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario