miércoles, 27 de octubre de 2010

Se gastó el tiempo.

Ahora, pisando el límite, entre lo correcto o lo incorrecto, entre las ganas de sonreir o llorar, de caer o aflorar, mi mirada frente al espejo, recorre las curvas de mi cara, mis manos que tantas lágrimas han acogido, mis piernas que tantas veces corrieron en busca de algo que no existe, mis mejillas que tantas veces enrojecieron con errores, errores que no creía equivocados, dichosa juventud, triste ignorancia, estando en el límite, me mantengo firme, porque no decidiré hoy, ni mañana, yo no decidiré, será el destino quien cambie el rumbo de mi velero, quien me evoque a huir o seguir siempre adelante.

Como águila que se mece en el aire, una hoja que al llegar el otoño cae a merced del mismo, soy yo quien camina entre opciones que la vida exige, seguiré siendo yo, la que aguante el fruto resultante de los fallos que aún quedan por cometer.

Pero vida, siéntate y espera, pues esta cobarde, seguirá pisando el límite, seguirá en el aire, en la ignorancia de la niña que fue una vez, seguirá respirando de la ilusión, de las ganas de ver el sol, respirando alegría, porque se gastó el tiempo, ya no hay minutos que llorar.

Siempre tuya, Gaia.

martes, 12 de octubre de 2010

Lo único.



Si la arena de la orilla frena mi travesía, si no me deja remar, por mucho que las olas me empujen no avanzo, porque las granitos de tierra ya tienen su sitio, y nadie los podrá cambiar, asi que de forma firme bajo de la barca que me lleva a naúfragar...

Un cosquilleo recorre mi cuerpo, la helada agua del mar sala mi piel y escuece en mis heridas, pero aún dañada por fuera, soy capaz de andar, de pisar la arena, de no parar...

Ya me he clavado muchas piedras en el camino, muchas marcas en mis pies se han asentado, pero sigo adelante, siempre fuerte, si las apariencias engañan, al menos por fuera, debo creerme lo que no soy, y engañar a la muerte, que es lo único que podrá lanzarme al suelo y no dejarme levantar...

jueves, 7 de octubre de 2010

Lejos, muy lejos de la realidad.



Y aquí, tan cerca del mundo y tan lejos de ti, aquí, que el viento fluye a ras de mi piel, aquí, donde gobierna el silencio, aquí, imagino mundos fantasmas en las curvas lejanas, el cuerpo de mujer que la tierra contruyó, una mujer que me aísla y cuida de los golpes que trajo consigo la vida, y aquí, una vez más, lejos, muy lejos de la realidad, anhelo la castidad de la arena que piso, la claridad del agua que beso, y la suavidad del bosque que observo...
Lo echo de menos, es que ya nunca volverá, la limpieza del aire, el cálido abrazo de la lluvia, las personas grises, ya nunca volverán, porque son felices en lo material, superficial y egocéntrico...
Horrenda era, crueldad existencial, belleza efímera...


Siempre tuya, Gaia.