viernes, 27 de agosto de 2010

¿Qué diferencia hay?



La sangre caía de sus oidos, nada más me llamó la atención, nunca había deseado la muerte pero al ver aquella escena una sensación de placer subió por mi pecho, quise que cada gota de sangre le doliera, sentí satisfacción por mi vergonzosa victoria, grandeza y superioridad, nunca más me atacaría, era un insecto absurdo en las manos de un coloso, se creía grande pero grande era yo, su vida ahora era mia, y podía jugar con ella como un niño con una pelota, era mi momento, le sonreí para que viera mi disfrute, y me marche sin girar mi mirada, oí como gemía, pero no me di la vuelta...

Y ahora estoy aquí, gastando tinta, derrochando papeles blancos, pudriendome entre barrotes, y aún así, no siento ni una sola pizca de culpabilidad, mi vida se esfumó con la suya pero ya no tengo moratones en la cara y cuando me miro al espejo soy capaz de reconocerme, de saber quien soy. Yo le quité la vida y él a mi la sonrisa, ¿qué diferencia hay?.

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